Hoy estamos procesando muestras para ELISA destinadas al diagnóstico de PRRS, Mycoplasma hyopneumoniae y Actinobacillus pleuropneumoniae (APP), patógenos clave en la sanidad porcina.

Estas pruebas constituyen uno de los pilares del control epidemiológico, ya que permiten evaluar con precisión la respuesta inmunitaria del animal y, a partir de ello, comprender la dinámica real de infección dentro de una granja o sistema productivo.

La ELISA se basa en la detección específica de anticuerpos frente a cada agente, lo que facilita identificar si los animales han estado expuestos recientemente, si existe circulación activa del patógeno o si la inmunidad detectada responde a un programa de vacunación. Gracias a su sensibilidad, reproducibilidad y capacidad de procesar grandes volúmenes de muestras, esta metodología se ha consolidado como un estándar para el seguimiento sanitario en hashtag#porcicultura.

Su utilidad resulta especialmente evidente en enfermedades como PRRS, cuya variabilidad viral y capacidad para generar infecciones persistentes exige un monitoreo continuo; en Mycoplasma hyopneumoniae, donde evaluar la exposición permite optimizar estrategias de vacunación y manejo para minimizar los efectos respiratorios crónicos; y en APP, un patógeno que puede provocar cuadros respiratorios severos y cuyo control depende de la detección temprana y la caracterización adecuada de su presencia en el hato.

Integrar la técnica ELISA en los programas de vigilancia permite tomar decisiones basadas en evidencia: ajustar planes vacunales, rediseñar medidas de bioseguridad, priorizar lotes críticos y anticipar riesgos. En definitiva, este tipo de diagnóstico no solo confirma enfermedades, sino que aporta información estratégica para proteger la salud animal y mejorar la eficiencia productiva.